martes, 20 de enero de 2009

Biografía de Alejandro Dumas


(París 1824 - 1895)

Alejandro Dumas, hijo, nació en París el 27 de Agosto de 1824, aunque hay biógrafos que sostienen que vino al mundo el 24, o sea el mismo día que su famoso padre, vástago natural de éste y de la modistilla Marie Lebay.

Marcado por el trauma de su nacimiento, por más que fuese legitimado, y que arrastró toda la vida, Alejandro Dumas, hijo, vivió una infancia tranquila junto a su madre, pero al llegar a los 17 años dejó los estudios yéndose a vivir con su padre aunque el traslado no le hiciera muy feliz que digamos, ya que era consciente de la hostilidad, o el desprecio, que levantaba su condición de hijo fuera del matrimonio, lo que le empujó a entregarse a una vida de disipación, libertinaje y deudas, que le conducirían posteriormente a una profunda crisis de remordimiento cristalizados más tarde en una literatura que siempre encierra enseñanzas morales, y en la que el pecado carnal es castigado sin remisión, aunque el novelista abogue por el matrimonio con la mujer a la que se ha hecho caer, reparando de esta manera la falta cometida.
(Al respecto, sería oportuno comentar su novela Memorias de un reo, en la cual sus complejos y traumas, el protagonista es hijo natural, se alternan con el amor que siente hacia una esposa infiel, la suya propia, la mancha de cuyo adulterio “limpia” de una manera drástica, pero no sin antes sermonear a los lectores con una profunda reflexión acerca del bien y del mal).
En 1847 publicó su primer libro de poemas bajo el título de Pecados de juventud y un año más tarde La Dama de las Camelias, el libro que le consagraría, inspirado en sus amores con la hermosa cortesana Marie Duplessis, con quien vivió un romance tan intenso como desgraciado y en el que no intervino su padre para deshacerlo.

Alejandro Dumas, hijo, escribió esta novela después de la muerte de Marie –que lo había abandonado por Franz Listz, de quien fue uno de sus grandes amores-, en el tiempo record de tres semanas, y cuando posteriormente la convirtió en obra de teatro, lo hizo en ocho días.

(Otra anécdota: le dio a leer a su padre el original teatral, y éste, ojeando el primer acto, empezó a decirle que no era obra aceptable para el teatro, mas, al tener que ausentarse su hijo con objeto de realizar unas diligencias, cuando regresó halló a su progenitor que lloraba emocionado, y, habiendo cambiado de opinión con la lectura, le aseguró que “era imprescindible que aquella adaptación de La dama de las camelias fuera llevada al teatro”).